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Tendencias

Antes de enumerar las diferentes competencias nos interesa adelantar algunos puntos que emergieron durante el procesos de análisis y confrontación de las diferentes investigaciones:

  • Comunicación digital: durante las entrevistas y focus groups realizados en ningún momento se mencionó la expresión "comunicación digital" ni la palabra "competencias". Se trata evidentemente de dos conceptos académicos que aparecen "del lado del investigador". Sin embargo, en todas las intervenciones de los profesionales interpelados se destaca una cierta "inevitabilidad de lo digital" cuyo análisis a nivel discursivo iba más allá de los objetivos de este proyecto. Esto lleva a que la formación en cuestiones digitales sea considerada un atributo esencial del nuevo profesional de la comunicación.
    Respecto del enfoque general de la digitalización de la comunicación, en los debates entre los miembros de la Red surgió la necesidad de no pensar en "comunicación digital" sino en lo digital en la comunicación. En otras palabras, se trata de identificar el espacio de lo digital sin caer en la negación de la tradición. Según un entrevistado "no existe un periodista digital que no sea primero un periodista de verdad".

  • Naturalización: el avance del procesos de digitalización se evidencia en el hecho de que ciertas competencias básicas -como gestionar el correo electrónico o dominar el software de videoescritura- ya no se consideran "digitales" (prácticamente no fueron mencionadas por los entrevistados). La tecnología se ha naturalizado hasta tal punto que no se identifica a estas competencias como pertenecientes a un dominio tecnológico-informático.

  • Globalidad: si bien las investigaciones fueron realizadas en 9 ciudades (correspondientes a 7 países) y con diferentes interlocutores (medios de comunicación, instituciones, agencias, etc.) resulta sorprendente la homogeneidad de los resultados alcanzados. Tanto en empresas grandes como pequeñas, en medios tradicionales o digitales, en Europa como en América Latina, se exigen una serie de saberes y habilidades digitales comunes. Esta homogeneidad facilitó la puesta en común e integración de las diferentes investigaciones.

  • Polivalencia: este fenómeno atraviesa el mundo de la comunicación en todos sus niveles (medios locales, nacionales, privados, públicos, etc.) y ámbitos (radio, televisión, instituciones, etc.). El comunicador debe ser una figura polivalente, multimedia, capaz de producir contenidos en diferentes lenguajes y medios. En esta fase el profesional de la comunicación aparece como un hombre orquesta, un virtuoso de la integración que domina muchos instrumentos pero de manera básica. Sin embargo, este horizonte se complementa con la aparición de nuevos perfiles profesionales específicos derivados de la digitalización de la comunicación. Esta situación se encuentra al centro del debate académico y profesional: ¿Hasta donde un comunicador -por ejemplo un periodista- puede hacerse cargo de diferentes tareas -escribir artículos, retocar fotos, compaginar un diario, preparar un servicio radiofónico, etc.- sin desmerecer la calidad del producto final?
    Los anuncios para buscar trabajadores en múltiples campos de la comunicación ya especifican que los aspirantes deben poseer muchas, y más variadas, competencias que cubran toda la "cadena de producción". Existe la posibilidad de que lo digital contribuya a confundir funciones y atribuciones y que las empresas demanden competencias que prácticamente son imposibles de combinar.
    Un balance breve y provisorio de esta discusión nos lleva a identificar argumentos a favor y en contra de la polivalencia en las redacciones periodísticas:
    • Argumentos positivos:
      • Reducción de las plantillas de personal.
      • Mayor control sobre el producto final.
    • Argumentos negativos:
      • El comunicador pierde tiempo haciendo tareas que no le son propias.
      • Menor calidad del producto final.
La polivalencia, además, no se verifica de la misma manera en todos los medios (por ejemplo el profesional de la radio debe ser mucho más flexible y polivalente que el televisivo). A diferencia de medios tradicionales, donde hay una tendencia a la unificación, en los medios digitales los roles -por ejemplo el programador, diseñador, periodista, etc.- por ahora aparecen más diferenciados. Por otro lado, los trabajadores más jóvenes se adaptan mejor a estas nuevas formas productivas.
A modo de conclusión, puede decirse que si bien la polivalencia absoluta es una utopía, en los actuales entornos productivos los profesionales de la comunicación deben saber un poco de todo.
  • Nuevas figuras: la fusión de figuras y la polivalencia de roles se complementa con la aparición de nuevos perfiles profesionales. Algunas de las figuras aparecidas durante la investigación fueron las siguientes:
    • Infógrafo
    • Diseñador interactivo (interaction designer)
    • Director de contenidos (content manager)
    • Superusuario o Gestor de contenidos televisivo (media manager)
    • Gestor técnico de sistema (system manager)
    • Editor de boletines digitales
    • Editor de sitios y páginas web (web editor)
    • Arquitecto de la información (infoarquitect)

    Una definición a fondo de estas nuevas figuras profesionales iría más allá de los objetivos planteados por la Red ICOD. De todos modos, sería deseable que las universidades profundizaran en el estudio de los nuevos perfiles profesionales y las modificaciones de las rutinas productivas generadas por la digitalización de los procesos de comunicación.
    Por otro lado, cabe indicar que una de las figuras profesionales tradicionales -el corrector de textos- está desapareciendo de los procesos de producción con las consecuencias que se derivan de ese hecho (el software nunca podrá garantizar la misma calidad del trabajo interpretativo humano).

  • Polivalencia temática: los procesos de confluencia profesional promovidos por las tecnologías digitales están llevando a una polivalencia temática. Cada día es más común encontrar periodistas que cubren eventos para diferentes secciones (deportes, política, economía, etc.).

  • Fusión de ámbitos: un tema transversal que se deriva de los anteriores es la posible fusión de los entornos de trabajo (por ejemplo la fusión entre las redacciones de un diario impreso y su edición online). Los interlocutores que participaron de la investigación tienen posiciones opuestas. En algunos casos se mantiene una redacción única, en otros existen ámbitos separados pero coordinados. La misma tensión, con idénticos puntos de vista opuestos, atraviesa hoy el debate académico.

  • Infoxicación: el comunicador debe aprender a moverse en un entorno hiperpoblado de información. Algunos de los interlocutores entrevistados mencionaron la necesidad de que los comunicadores dominen "el arte de la búsqueda". El conocimiento de los motores de búsqueda es considerado insuficiente: el comunicador debe saber localizar información en la llamada "web profunda" y en las bases de datos.

  • Teoría/Práctica: muchos entrevistados consideran que la formación teórica en general les otorga un plus en su desempeño profesional que se traduce inmediatamente en capacidad de análisis y capacidad de decisión comunicacional. Resulta sorprendente esta exigencia de mayores conocimientos "teóricos" por parte de profesionales y representantes de los medios de comunicación: tradicionalmente esas instituciones criticaban a los neograduados universitarios por un exceso de teoría (y una falta de saberes prácticos). Algunos entrevistados consideraron que el manejo de software específico (por ejemplo de gráfica o retoque fotográfico) es un buen complemento, pero no constituye una competencia esencial del comunicador.
    Actualmente los medios de comunicación y las instituciones consideran que ciertas habilidades -como el uso del software- se pueden aprender o perfeccionar en el ámbito de trabajo, mientras que la universidad debería fortalecer los saberes teóricos (por ejemplo el conocimiento de los diferentes lenguajes y medios). Las transformaciones que lo digital está actuando sobre las prácticas de escritura -en el sentido más amplio del término, no sólo "escritura verbal"- se encuentran al centro de esta cuestión.

  • Capacidad de autoformación: pocas instituciones dedican recursos a la formación, por lo que el profesional de la comunicación debe aprender a aprender. El reskilling -entendido como el mantenerse al día, actualizarse en el uso del software, conocer las nuevas tendencias del diseño, etc.- es un factor fundamental de los nuevos entornos laborales de la comunicación digital. Por otro lado, se consolidan nuevas formas de transmisión del saber dentro de los ámbitos profesionales (oralidad, distribución online, comunidades virtuales, etc.).

A modo de cierre podemos decir que en los debates de la Red ICOD quedó clara la necesidad de abandonar las posturas instrumentales y pandigitalistas (y su complemento apocalíptico) para indagar a fondo en las consecuencias profesionales y académicas de la digitalización de la comunicación. En este sentido quedó claro que lo digital concentra (y revela) competencias y suprime fronteras generando un perfil de comunicador polivalente y multimedia. Esta polivalencia a nivel de las competencias produce, como fenómeno complementario, la necesidad de una multidisciplinariedad teórica (polivalencia epistemológica).


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