1.1 Un nacimiento bajo la tutela de las ciencias humanas
Vale la pena recordar que las ciencias de la información y de la comunicación nacieron tardíamente, en el cruce entre las ciencias sociales y las humanísticas (la informática todavía ocupaba un lugar marginal). Sólo lograron adquirir una verdadera coherencia epistemológica en la década de los ‘80 y fue necesario esperar hasta la década de los ‘90 para que la cuestión de las fronteras disciplinares fuera resuelta.
Muchas veces los cursos de comunicación han sido creados dentro de departamentos o Facultades de ciencias humanas. Esos cursos tenían poca autonomía administrativa y pedagógica y estaban sujetos a las tutelas de las disciplinas más clásicas. Esto es un indicador de una lógica de introducción de los estudios de comunicación basados en la investigación académica más que en el mundo del trabajo. Esta realidad no es exclusiva de los estudios comunicacionales: en los inicios de los ‘80, por ejemplo, las universidades argentinas o francesas todavía se consideraban en gran medida como un lugar de excelencia intelectual, y esas condiciones de excelencia se visualizaban precisamente por su distanciamiento de esas condiciones del mercado. No se hablaba aún de formación profesionalizante, ni de formación técnica. En el caso brasilero, no obstante, se registraba un movimiento inverso, ya que los cursos en ese país fueron creados inicialmente con un fuerte perfil profesionalizante y solamente en un momento posterior fueron redefinidos como espacios más orientados a la reflexión y a la investigación, especialmente a través de la creación de un mayor número de programas de posgrado, a partir de los años ‘80.